Rinoplastia y problemas psicológicos

La razón principal para hacerse una rinoplastia sin cirugía o con cirugía es para solucionar problemas estéticos o de presencia física  pero también las causas que motivan dar este paso son problemáticas emocionales:

La baja autoestima de una persona puede provocar que quiera realizar cambios en su cuerpo pero no teniendo muy claro que los resultados que obtendrá solucionaran su problema de estima, es más, en la mayor parte de los casos el problema de la baja autoestima renacerá a los pocos meses porque una pequeña imperfección en la nariz quizás no sea el verdadero causante de ese estado de ánimo. Se pueden producir situaciones donde los falsamente entendidos complejos motivan la rinoplastia cuando realmente se produce todo ello por un problema de personalidad.

El ser muy susceptibles a la opinión de otras personas puede llevar a realizar este tipo de opiniones pero como para gustos están los colores tampoco habremos solucionado con el tratamiento de la rinoplastia porque los resultados pueden no ser del gusto de otras personas y cuando así nos lo manifiestan nuestra estima decaerá entrando en un bucle que será imposible salir.

La decisión de pasar por el quirófano o de recibir inyecciones de rinoplastia no puede obedecer a pareceres u opiniones de terceras persona sino a nuestro propio y real gusto por cambiar esa parte de nuestra fisonomía y elegir el resultado final que más nos agrade a nosotras, no al resto de personas.

La fácil influencialidad que podamos padecer será no solo afectable a nuestro aspecto físico de la nariz sino a cualquier otra parte de nuestro cuerpo o personalidad por lo que siempre estaremos en un eterno debate con nosotras mismas sintiéndonos desplazadas. La solución pasa por contar por apoyo sicológico que nos ayude a aceptarnos a nosotras mismas en todos los aspectos tanto físicos como emocionales.

 Persecución obsesiva de los cánones de belleza: Cada época de la historia está marcado por unos cánones de belleza y en muchas ocasiones el querer parecer a una estrella de cine o a una famosa nos puede llegar a obsesionarnos de tal manera que nunca estaremos con nuestro propio aspecto físico.

Uno de los problemas que mas latentes están en los últimos tiempos es la afición desmesurada a pasar por el quirófano y realizarse multitud de retoques físicos tanto faciales como corporales incluso llegando a provocar serios problemas de salud. Lo que en un principio fue la fiebre por tener un par de tallas más de pecho se ha extendido a todas partes del cuerpo y la nariz no ha caído en el olvido y es uno de los elementos más retocados por las personas que buscan la belleza extrema lejos de cualquier imperfección.

 La rinoplastia como cualquier otra técnica para corregir anomalías de nuestro aspecto físico en mayor o menor medida entraña riesgos que deben ser valoradas por los pacientes con atención para evitar tener que arrepentirse en el futuro.

Rinoplastia y los complejos personales

La principal causa por la que muchas personas optan bien por retocarse la nariz con la rinoplastia sin cirugía o con cirugía es que su aspecto estético no les gusta, por diversas razones, muy pequeña, muy grande, puntiaguda, nariz aguileña o con joroba etc. pero aunque sea un defecto menor y no sea apreciable de forma notaria por el resto de las personas puede llegar a afectar sicológicamente a la persona que la padece incluso hasta tal punto de tener una autoestima baja o vivir acomplejada.

complejos y rinoplastia

Los problemas suscitados por las anomalías de la nariz pueden llegar a provocar estados de ansiedad o depresión siendo necesario el combinar el tratamiento físico para moldear una nueva figura con la visita al sicólogo para superar esta fase de decaimiento emocional.

Esta tipo de problema se plantea incluso desde la infancia, bien es cierto, que en edades tempranas los complejos son más frecuentes y tener una nariz objeto de comentarios o burlas de otros niños puede provocar un acomplejamiento.

En edades tempranas no se debe llevar a cabo ningún tipo de rinoplastia y esperar a la edad adulta para tomar una decisión sobre si se quiere llevar algún tipo de tratamiento. Fundamentalmente no se debe intervenir a edades tempranas por dos motivos: Porque los huesos de la nariz no han alcanzado la madurez necesaria y porque el paciente aun no está preparado emocionalmente para producir de forma artificial cambios en su anatomía.

El problema también es palpable en la edad adulta donde los estándares de belleza y estética facial se alejan de cualquier imperfección de nuestro cuerpo incluida nariz teniendo incluso que contar con ayuda sicológica para hacer frente a los complejos que nos puede producir el no estar en la “línea” del resto de la sociedad.

Si en algún momento se tomara la decisión de llevar a cabo una rinoplastia sin cirugía debería ejecutarse con plena confianza de que realmente es lo que deseamos por nosotros mismos y no influenciados por opiniones de terceras personas, y con el fin de que nosotras nos sentiremos mucho mejor con los arreglos llevados a cabo en la nariz.

Rinoplastia

También se la conoce con el nombre de rinomodelación y está recomendada para enmascarar pequeñas imperfecciones como marcas, surcos etc. que existan en la nariz pero nunca van a dar solución a problemas de nariz pequeña o problemas respiratorios por tener problemas en el tabique nasal o desviación de algunos de los huesos de la nariz, para solucionar estos problemas se debe acudir a la cirugía con todos los riesgos que conlleva el paso por el quirófano, tales como complicaciones de la propia operación o de la anestesia aplicada.

rinoplastia

La técnica de la rinoplastia sin intervención quirúrgica se aplica de forma ambulatoria y no es necesario el ingreso en centro hospitalario ni anestesia, siendo recomendable la aplicación de algún tipo de sedación. Estas particularidades son las que motivan a muchas personas a llevarla a cabo y así enmascarar ciertos problemas de estética de su nariz que les provocan estados de ansiedad o baja estima personal.

El tiempo de intervención es muy breve durando en muchos casos menos de una hora desde que el paciente entra en la clínica hasta que sale de nuevo.

No suele llevar ningún tipo de postoperatorio porque se limita a inyectar en la zona que se quiere rellenar unas determinadas sustancias en forma de micro gotas para que luego el propio organismo las rodee con sus defensas haciéndolas parte del organismo.

Las sustancias que se inyectan suelen ser restylane o Radiesse que son implantes o sustancias que están aprobados por la FDA Americana.

El especialista primero aplica una crema con efectos anestésico o sedatorios para a continuación pasar a inyectar las soluciones en las zonas objeto de modelaje.

Este proceso se repite al cabo de unas semanas para ir perfeccionando el trabajo y quedar la superficie de la nariz de forma pareja.

El gran inconveniente que tiene es que la mayor parte de los rellenos que se utilizan solo tienen carácter temporal y normalmente no duran mas de dos años desde que se implantaron siendo preciso repetir el tratamiento con lo que a lo largo del tiempo puede ser un proceso muy caro, aunque cada vez que se aplique relativamente es barato rondando los 200 a 400 euros.

Es recomendable acudir a especialistas de reconocido prestigio porque si no se hace correctamente en vez de arreglar o disimular las imperfecciones existentes puede llevar a empeorarlas y luego solo quedara la solución de acudir a la rinoplastia con cirugía con los riesgos que ello conlleva.